viernes, 9 de agosto de 2024

Las reglas de los golems y el caso de Imane Khelif

¿Qué es un golem?


Un golem, en la mitología judía y la cultura popular, es una criatura artificial creada a partir de materiales inanimados, como barro o arcilla, y animada mediante rituales místicos o palabras sagradas. Tradicionalmente, se cree que los gólems fueron creados para servir a su creador y obedecer sus órdenes, sin embargo, su obediencia ciega a menudo los lleva a actos de destrucción descontrolada.


En el contexto político, el golem se convierte en una alegoría potente. Representa a un político que, al igual que su homónimo mítico, obedece fielmente las directrices de Israel, mostrando una lealtad inquebrantable a sus intereses. Esta figura política, como el golem original, tiende a actuar sin cuestionar las consecuencias de sus acciones, lo que puede llevar a resultados que pueden discrepar entre los intereses de Israel y los de España.


Reglas mágicas de obediencia de los golems:


1. Obediencia absoluta: En la tradición mística, una de las reglas más importantes de los golems es su obediencia absoluta a su creador. Los golems están programados para cumplir cualquier orden que reciban de manera literal y sin cuestionar. Esta característica se refleja en su función política moderna, donde los golems defienden los intereses de Israel en las naciones extranjeras y actúan de acuerdo con las directrices establecidas por sus superiores. 


2. Limitaciones de las instrucciones: Aunque los golems son obedientes, su comprensión de las instrucciones puede ser limitada a lo que se les dice explícitamente. En la práctica política, esto se manifiesta en cómo los golems pueden llevar a cabo tareas como avivar movimientos secesionistas o realzar movimientos nacionalistas sin una comprensión completa de las implicaciones a largo plazo de sus acciones. Los golems siguen órdenes específicas al pie de la letra, lo que a veces lleva a resultados inesperados o contradictorios.


3. Control y desactivación: Tradicionalmente, existe un método para desactivar o controlar a un golem cuando ya no se le necesita o se ha vuelto peligroso. En el contexto político actual, aunque los golems no se desactivan físicamente, se pueden restringir o dirigir sus acciones a través de ajustes en sus instrucciones o cambios en las estrategias políticas. Esta capacidad de control asegura que los golems permanezcan alineados con los intereses de quienes los manejan.


4. Reglas de conducta: Los golems, tanto en la mitología como en la política moderna, tienen un conjunto de reglas sobre cómo deben comportarse. En la mitología, estas reglas determinan sus acciones y su comportamiento hacia su creador y el entorno. En la esfera política, los golems actúan como instrumentos de control, llevando a cabo diversas órdenes que incluyen la promoción de agendas políticas específicas y la influencia en otras naciones. A pesar de su obediencia, los golems no se atacan frontalmente entre sí, y sus votantes en política a menudo piden el voto para partidos que pueden estar en conflicto con sus propios ideales. 


4.1. Varios ejemplos de reglas de control:


- Un golem no ataca a otro


Un golem jamás atacará directamente a otro, ni al partido que dirija otro de su clase. Solo lo hará para conseguir el gobierno del país. Aquí abajo una imagen de cómo un votante de Aliança Catalana, partido de claro apoyo a Israel, pide el voto para VOX, otro partido sionista que se opone a todos los valores de catalanismo que exige Sílvia Orriols.




El teatro de la evidencia: el manual es el mismo.


Con motivo de la polémica sobre el sexo de Imane Khelif, varios golems se lanzaron a una carrera en la que debían mostrar su oposición a la "cultura woke". De forma similar a la ceremonia de apertura- organizada por un israelí- los políticos afines a la agenda de Israel emitieron tuits y comunicados contra los "progres". Los más rápidos y destacados fueron los que participaron en EUROPA VIVA 24: Meloni, Abascal, Milei, además de Ayuso, que últimamente está mucho más cerca de Israel desde su viaje a Auschwitz y del golem tecnológico, Elon Musk. La italiana dio el pistolezado de salida en la carrera política del día en unas declaraciones en París aseverando que Imane era un hombre. Después vinieron las declaraciones de todas esas personalidades políticas: 

- Golem liberal-centralista: "La abolición de la mujer es injusta y perversa". Apenas antes se había pronunciado sobre el borrado de las mujeres.

- Golem liberal argentino: "Cuando se les marca las estupideces con argumentos...". No argumentó por qué Imane es un hombre. Es argelina, allí las operaciones de cambio de sexo y cambio de sexo registral están prohibidas.

- Golem tecnológico: "Kamala Harris apoya esto, vota en consecuencia". En su misión de disidencia controlada por la "libertad", este golem desea que Trump gane las próximas elecciones y no duda en crear un escenario de campaña en cada suceso. 



Conclusión


El concepto de golem, con sus reglas mágicas de obediencia y su capacidad para cumplir órdenes sin cuestionar, ofrece una poderosa metáfora para entender ciertas dinámicas en la política moderna. Los golems, tanto en la mitología como en su uso alegórico en el contexto político, ilustran la relación entre obediencia ciega y la ejecución de tareas específicas, a menudo con consecuencias imprevisibles. Su rol en la defensa de intereses específicos, como los de Israel, y su comportamiento en la arena política resaltan la complejidad de su función como agentes de influencia y control.


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