lunes, 4 de noviembre de 2024

La operación "Salvar a Mazón", "Viva el Rey" y los límites del régimen

La visita de los reyes y del presidente Pedro Sánchez el 3 de noviembre a Paiporta, una de las localidades más golpeadas por la DANA en Valencia, no fue un evento fortuito. Las imágenes de objetos lanzados y abucheos no solo reflejaron el dolor y la rabia de una población devastada, sino que también revelaron un plan cuidadosamente orquestado para ensalzar a ciertas figuras y desviar la atención de las responsabilidades compartidas.





Desde el inicio, se percibió un intento claro de humanizar la figura del rey, presentándolo como un líder cercano que "da la cara"—expresión usada como arma de defensa al Rey y a Mazón— en momentos difíciles. A su lado, Carlos Mazón, presidente de la Comunidad Valenciana, aparecía protegido y asociado a esta narrativa heroica. Los medios de comunicación se hicieron eco de esta estrategia, retratando a la realeza y a Mazón como símbolos de liderazgo, empatía y abatimiento, mientras que se señalaba a Sánchez como el único culpable. Este enfoque mediático, descrito por críticos como una devoción que genera vergüenza ajena, buscó blanquear la imagen de estos actores y desviar la atención de la indignación legítima de un pueblo que aún busca a sus desaparecidos.





Entre las finalidades más estratégicas del plan se encontraba tender una trampa a la prensa de izquierda y progresista. La inclusión de grupos ultras en la multitud tenía el objetivo de provocar una reacción mediática que generalizara a todos los manifestantes como radicales y violentos. Esto permitía deslegitimar las críticas legítimas de los ciudadanos de Paiporta y proyectar una imagen de desconexión de los medios progresistas respecto al "pueblo real". La táctica buscaba dividir la opinión pública y proteger a los actores clave de las críticas, mientras fortalecía la narrativa de una derecha que acusa a la izquierda de no entender la indignación ciudadana.


La izquierda, representada por Sánchez, aparece como una figura debilitada que no ha sabido contrarrestar la manipulación de la derecha en una crisis de la que tiene parte de responsabilidad, agravada con infortunadas y vergonzantes frases como "Si quieren ayuda, que la pidan". La huida de Sánchez de la escena en Paiporta refleja a una izquierda que ha perdido su capacidad de respuesta y que ha dejado el terreno abierto para que la derecha imponga su narrativa. Este episodio recuerda a momentos históricos como el 11M, donde la derecha aprovechó la tragedia para su beneficio político, ocultando errores propios y desviando la atención.


VOX y los vínculos con grupos ultras


La aparición de grupos ultras en los disturbios de Paiporta no fue casual. Un voluntario vinculado a la plataforma juvenil de extrema derecha, Revuelta, admitió su participación en la agresión a Sánchez, jactándose en plural de haber golpeado su vehículo y de otros actos de violencia Horas después de ese mensaje de Whatsapp se retractó diciendo a ElDiario.es que estaba en Benetússer, pero confirmó que hubo ultras en Paiporta. La asociación Revuelta cuenta con un respaldo tácito de VOX, cuyo líder, Santiago Abascal, comenzó a seguir a Revuelta en redes sociales el mismo día de los hechos. Este gesto reforzó las conexiones existentes y puso de manifiesto la complicidad del partido con movimientos de ultraderecha que buscan capitalizar el descontento social.




La promoción de Revuelta también se vio reflejada en publicaciones de medios liberales como Wall Street Wolverine, y en el apoyo de plataformas cercanas a VOX como Herqles, que amplificaron su mensaje y legitimaron sus acciones de ayuda en Valencia. Este respaldo se extendió a mensajes coordinados entre líderes de grupos radicales, como Pablo González Gasca de Revuelta, quien publicó "Unidad" junto a una imagen de un integrante de Núcleo Nacional, otro grupo ultra, cuyo líder elogió la labor de los "voxeros", entre otros, y recurrió como siempre a la xenofobia, mencionando "los moritos no ayudan". 


Los empresarios: otros actores que debían ser salvados


Además de la protección a la figura del rey y de Mazón, la estrategia también abarcó a poderosos empresarios. Un caso paradigmático fue el de Juan Roig, magnate influyente en la Comunidad Valenciana. Durante los días posteriores a la catástrofe, ciudadanos exigieron explicaciones a Roig sobre las decisiones que llevaron a muchos empleados a trabajar bajo alerta roja. Esta protesta fue deslegitimada por figuras de la derecha, como el periodista Javier Negre, quien descalificó a los manifestantes llamándolos "comunistas". La respuesta de seguidores y simpatizantes de Negre fue incluso más alarmante, pidiendo la detención de estos ciudadanos y retratándolos como agitadores peligrosos.

Este ambiente, en el que se criminaliza la protesta y se protege a la élite económica, refuerza una narrativa donde las críticas son silenciadas y los empresarios quedan exentos de responsabilidades. La tragedia de Paiporta se convirtió así en una herramienta política para desviar la atención y proteger a quienes deberían rendir cuentas, uniendo en una misma estrategia a medios, figuras políticas y voces afines a la derecha.


Cronología de los sucesos


La planificación y ejecución de los hechos en Paiporta se reflejan en una secuencia que evidencia los intereses políticos detrás de la jornada:

1. Manifestaciones del pueblo: En medio del dolor por la DANA, los ciudadanos protestaron contra Sánchez, Mazón y el rey, mostrando su frustración con gritos y lanzando objetos. Agresión al Presidente del Gobierno.

2. Reivindicación del ataque: Un "voluntario" de Revuelta reconoció en un chat grupal su implicación en la agresión a Sánchez, admitiendo haberlo atacado con un palo y golpeado su vehículo. Se retractó después. 

3. Vínculo de Abascal y Revuelta: Santiago Abascal comenzó a seguir a la plataforma ultraderechista en redes sociales, subrayando la relación entre VOX y estos grupos.

4. Blanqueamiento de figuras: Los medios difundieron una imagen positiva de los reyes y de Mazón como líderes que enfrentan la adversidad, mientras se demonizaba la protesta ciudadana.

5. Llamamiento a movilización: La derecha promovió protestas en la calle Ferraz, sede del PSOE, intensificando la confrontación y desviando la atención de su propia implicación en los disturbios de Paiporta.


Reflexión


La agresión al presidente del Gobierno durante su visita a Paiporta, aunque no se comparta su gestión política sobre todo en esta tragedia, es un hecho gravísimo que trasciende el ámbito del partidismo. Que figuras políticas de VOX, jueces y miembros de la oposición realicen comentarios jocosos al respecto en redes sociales como X establece un precedente peligroso. Este tipo de actitudes contribuye a normalizar la violencia y a polarizar aún más el ambiente político, erosionando los principios democráticos y el respeto institucional que debería prevalecer en toda sociedad.

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