jueves, 7 de noviembre de 2024

Los hispanoliberales de Trump y la cercenada "mano invisible" de Adam Smith

Las elecciones de noviembre de 2024 han dejado claro que el liberalismo contemporáneo sigue distorsionando sus principios fundamentales. La victoria de Donald Trump y el auge de movimientos proteccionistas como MAGA(Make America Great Again) son ejemplos claros de cómo ciertos sectores liberales han abrazado políticas que chocan frontalmente con los ideales de libertad, competencia y progreso que, en su origen, definieron al liberalismo. Sin embargo, la celebración de este triunfo por parte de muchos liberales españoles refleja una desconexión alarmante entre los principios fundacionales del liberalismo y las políticas que hoy respaldan.


Algunos sectores liberales en España se han alineado con la figura de Trump, un personaje que ha construido su campaña sobre la imposición de aranceles y barreras comerciales. Esta postura proteccionista, que busca penalizar productos como el porcino de Segovia, el vino de la Ribera del Duero, o el vacuno de Ávila, no solo va en contra de la competencia libre que históricamente defendió el liberalismo, sino que demuestra un cinismo total al sacrificar a los productores locales y trabajadores a favor de unos intereses corporativos globales. Estos liberales españoles que celebran la victoria de Trump parecen haber olvidado que el liberalismo, en su origen, promovía la apertura de mercados y la competitividad, no el aislamiento y el privilegio de unos pocos. Este apoyo a un proteccionismo económico que perjudica a sectores como la agricultura o la industria española refleja una falta de coherencia con los valores de libre comercio que supuestamente representan.


La traición a los principios de Adam Smith es evidente cuando se observa cómo el liberalismo actual ha gestionado los servicios básicos. Smith, lejos de ser el defensor de un mercado sin control, siempre abogó por un Estado que interviniera para garantizar el bienestar general. De hecho, defendía la educación pública y universal a cargo del Estado, y probablemente hubiera sido un firme defensor de la Cobertura Universal de Salud, como se practica en muchos países europeos. Hoy, sin embargo, el liberalismo ha permitido que sectores esenciales como la salud y la educación sean privatizados y transformados en meros negocios. La privatización de hospitales en España es un ejemplo claro de esta traición: convertir el acceso a la salud en un bien de mercado perpetúa las desigualdades y pone a la población vulnerable bajo el control de intereses privados, algo que Smith nunca habría respaldado.


Por último, la segunda gran traición al pensamiento de Adam Smith radica en la perversión de su concepto de la "mano invisible". Smith imaginaba un mercado en el que la competencia beneficiara a la sociedad en su conjunto, impulsando el progreso colectivo. Sin embargo, el liberalismo de hoy ha transformado esa "mano invisible" en un mecanismo de control económico, donde las élites aprovechan el rentismo y la concentración del poder para mantener su dominio sobre los recursos. El capitalismo actual se ha desvirtuado, ya que no busca el progreso, sino la acumulación de riqueza por parte de unos pocos. La “mano invisible” que Smith describía, que debía fomentar la armonía económica, hoy se dedica a extraer recursos de las clases trabajadoras y a mantener un sistema en el que el rentismo y el poder corporativo dominan por encima del interés general. En lugar de promover el progreso y la competencia justa, el sistema actual se ha convertido en una máquina que refuerza las desigualdades y limita las oportunidades de crecimiento para todos.


En conclusión, el liberalismo actual ha traicionado tanto las enseñanzas de Adam Smith como sus propios principios. Al abrazar políticas proteccionistas y permitir la privatización de servicios esenciales, los liberales han abandonado la idea de un mercado justo y abierto, reemplazándola por un sistema que favorece a las élites a costa del bienestar común. La celebración de la victoria de Trump y la distorsión de la "mano invisible" son claros ejemplos de cómo este modelo liberal ha degenerado en un proyecto rentista y autoritario, que ha sacrificado los ideales de progreso y justicia social en favor de unos intereses corporativos que hoy definen la agenda del poder.

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